lunes, 16 de julio de 2007

Sesión 2. Espacio y tiempo en la teoría social

El tiempo y el espacio son construcciones sociales que sirven para orientarnos en el mundo y para organizarnos como sociedades.
El tiempo y el espacio no son dos categorías separadas, sino que se encuentran estrechamente relacionadas.
Ambos autores coinciden en apuntar el carácter objetivo de las categorías tiempo y espacio. Para la mayoría de nosotros, son conceptos dados, que están ahí sin ser cuestionados y que aprendemos de manera casi automática, inadvertida.
A partir de la los cuatro tipos de tiempo que establece Braudel, Wallerstein propone un quinto. Así, plantea el TiempoEsspacio episódico y geopolítico, TiempoEspacio coyuntural-ideológico, TiempoEspacio estructural, TiempoEspacio eterno y TiempoEspacio transformacional. Éste último consiste en ese extraño momento en que el libre albedrío es posible, es el tiempo de la elección humana, donde la crisis y la transición tienen lugar.
Nuestras herramientas conceptuales para analizar él tiempo, han estado determinadas por la epistemología idiográfica y la nomotética, por lo menos desde mediados del siglo XIX.
A pesar de que el espacio es un elemento de análisis para Braudel, el concepto no aparece en sus reflexiones. Para Wallerstein, el estudio del espacio ha estado relacionado con las divisiones Centro-Periferia, Oriente-Occidente, Norte-Sur. Estas categorías están vinculadas y son explicadas por las principales arremetidas económicas, políticas y sociales que ocurren en un lapso de tiempo, generalmente de “mediano plazo”.
Por otro lado, para Castells el espacio dominante en la actualidad es el espacio de los flijos, el de las ciudades globalizadas donde la información fluye, las transacciones, la vida laboral se torna más flexible, pero en función de las necesidades de la empresa red. Todo esto en una temporalidad virtual, en un tiempo atemporal que “pertenece al espacio de los flujos, mientras que la disciplina temporal, el tiempo biológico y la secuenciación determinada por la sociedad caracterizan a los lugares de todo el mundo, estructurando y desestructurando materialmente nuestras sociedades segmentadas”. P. 500.
Así, me parece que lo que debemos rescatar de estos textos, es precisamente lo que propone Wallerstein: cuestionarnos esos dos conceptos que damos por sentado, que aceptamos sin más, reconstruirlos o bien construir nuevas categorías que nos permitan analizar la realidad social.